Conocí al escritor mexicano en su tierra, en los años 70, en la casa del guionista aragonés Alcoriza. Y le visité otra vez, también en México, en 1991.
En los años en que Barcelona era la ciudad preferida de los latinoamericanos (Vargas Llosa y García Márquez, entre otros), Carlos Fuentes hizo varios viajes a nuestra ciudad.
Le recuerdo, además de admirarlo como novelista, como un conversador muy interesante y vitalista. Un “izquierdista independiente” y un hombre muy afectado por la muerte de sus dos hijos, hecho que le llevó a pedir “encarecidamente” la legalización de las drogas.
Le recordaremos siempre y vivirá en nuestro pensamientos.
Josep Antoni Pérez Giner
