Subvenciones del cine

El cine español recibe 40 millones de euros anuales, mientras en el total del Estado, sin tener en cuenta comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, el Estado concedió subvenciones que alcanzaron, en 2014, los 3.600 millones.

Xavier Parache dice en “La firma invitada” de Fotogramas que, conociendo estas cifras, muchos debates absurdos y artículos con “inquina” se habrían terminado.

Francia aporta más de 600 millones de ayuda al cine y Alemania más de 200 millones.

El falseamiento de las cifras de recaudación de los locales de exhibición por parte de personalidades conocidas, según ha destacado la prensa, han propiciado los 40 millones de subvenciones al cine español y si no hubiera sido mucho menor la cantidad que recibió nuestro cine. Es un delito que está en los tribunales, denunciado por los inspectores del Ministerio, y es un delito consecuencia de una ley absurda y que hace mirar con cierta “indulgencia” el falseamiento de cifras por instinto de “supervivencia”. Los “listos” y “poderosos” se benefician, pero los que no están en esos apartados lo tienen “crudo”.

Urge una ley lógica y razonable que acabe con esta situación absurda en bien de nuestro cine, como bien cultural y creador de puestos de trabajo.

El Estado ha “rematado” la situación aumentando, hace tiempo, el IVA de las localidades, pese a las continuas protestas del Sector.

2012-07-11-ayudas-mineria

Print Friendly

Un pensamiento en “Subvenciones del cine”

  1. Lo que realmente necesitamos es una normativa de subvenciones clara, trabajada, y que combine las nuevas ayudas a proyecto con una reforma de las automáticas (amortización).

    Cierto es que hasta ahora el sector, liderado por FAPAE, poco ha podido hacer para evitar que las ayudas sigan perdiendo presupuesto y la nueva normativa endurece aún más las cosas. Una normativa que nace coja, sin terminar de desarrollar, que básicamente lo que hace es establecer una serie de requisitos que pocas producciones independientes podrán cumplir, y al final otorgarlas a dedo.

    Tiene cosas buenas, como el no tener que esperar a que te den la subvención para empezar a rodar, sino que uno puede presentar su proyecto cuando ya está listo para su estreno en salas (la calificación). Pero eso no importa si, al final, las subvenciones van a parar a los amigos de la comisión que las concede.

    Eso ha pasado en la última convocatoria en Catalunya, donde el grueso de las ayudas (todas menos un par de proyectos) han ido a parar a los miembros de la junta de PROA, asociación a la que pertenece uno de los miembros de la comisión que las otorgaba.

    Lo que necesitamos como país es un sistema de ayudas que nos permita tanto competir en el mercado internacional, como vehicular nuestra cultura retratando nuestra sociedad y permitiendo expresarse a nuestros cineastas. Así ocurre en el resto de países de la Unión.

    No se trata de hacer sólo 15 o 20 producciones grandes que lleven a la gente al cine. Es cierto que hay líneas específicas para nuevos realizadores, cine experimental, animación, unos requisitos más laxos para coproducciones internacionales y que se cumplen las directrices de Europa en cuanto al control de las ayudas, igualdad de género y fomento de la cultura propia. Pero todo eso no importa si al final lo que decide son los amiguismos.

    Porque para qué engañarnos, con un presupuesto como el actual, sólo se podrán escoger unos pocos proyectos, que no tienen por qué ser las mejores historias. La industria se resentirá, sin duda, porque sin ese tejido industrial que permite crecer a técnicos y cineastas, nuestro cine se irá apagando poco a poco.

    Si el problema de las ayudas automáticas era la picaresca, hay que combatirla. Enterrar toda una línea de subvenciones porque el Ministerio no sabe articularla bien y dotarla de garantías, es una clara muestra de que no tienen ni idea de lo que están haciendo en sus despachos. Si no están preparados para su trabajo, que se vayan a sus casas y dejen de cargarse el sector.

    ¿Os imagináis a Rajoy castigando a la banca por los desmanes de unos cuantos desaprensivos con las preferentes? ¿Poniendo una comisión extra en los cajeros para que los clientes paguen el rescate del sector bancario?

    Tenemos un Gobierno al que no le gusta el cine ni los cineastas, no hace bien su trabajo y pretende dejarnos sin el nuestro. No sé si le quedará mucho, o poco, pero de momento este año ya van a dejar a un montón de gente de la profesión en la calle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*