Un cementerio para el recuerdo

SABES QUE TE DIGO

En Salas de los Infantes, donde fluye el Rio Arlanza, vive un “loco del cine”, Diego Montero, que ha convertido una gran parte de su vida en el culto a Sergio Leone y en una de sus películas más conocidas: EL BUENO, EL FEO Y EL MALO.

Pronto se cumplirán 50 años del rodaje en estas bellas tierras burgalesas, convertidas por Leone en un apartado rincón de Nuevo Mexico, en el que tres buscavidas disputan por el oro escondido en una tumba del cementerio de Sade Hill.

Montero quiere conservar las huellas del rodaje del cementerio “ficticio” de Sade Hill y está a punto de conseguirlo. Ya lo anunciábamos en nuestras webs en agosto del 2014: la subvención ha llegado hace unas semanas y los preparativos están “en marcha”.

En el rodaje de EL BUENO, EL FEO Y EL MALO intervine yo, Pérez Giner. como Director de Producción, ya que conocía el Valle del Carazo porqué había intervenido en la producción italiana de EL VALLE DE LAS ESPADAS de Xavier Setó.

Diego Montero es un personaje multicultural, que mantiene vivo el recuerdo de los rodajes, y ha recuperado la exacta localización de los escenarios, más o menos conservados. Alterna esta actividad con la pintura, el diseño gráfico, la confección de cortometrajes y el estudio de los dinosaurios burgaleses.

El gran actor Eli Walach, el “feo” de la película,  está vivo en la memoria de los habitantes de Salas de los Infantes que sintieron su muerte y lo manifestaron en su multitudinaria concentración.

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