Entrevista con J.A. Pérez Giner. El Cinéfilo, 2004.


Jubilación prematura. ¿Por qué?

Vamos por partes. Me encuentro afortunadamente en las mejores condiciones físicas y con fuerzas para acometer nuevos proyectos. He acumulado una experiencia que trato de transmitir a los productores jóvenes y a los alumnos de los cursos de postgraduado que imparto en las universidades. Desearía acometer nuevas aventuras cinematográficas, pero… se me ha acabado la paciencia.

En estos momentos la mayor parte de películas no se hacen pensando en el público ni en la crítica. Principalmente se tienen en cuenta los criterios que fijan las comisiones del Ministerio y de las comunidades autónomas, aquellas que interesan, según su criterio personal (respetable pero personal) los compradores de las televisiones. El productor se ha convertido en un “mendigo” que suplica y busca dinero y lo que menos le importa, aunque parezca una bestialidad es el producto en si mismo. Las preguntas que se plantea el productor al iniciar un proyecto son:

¿Ultimamente películas como ésta están siendo aprobadas por la comisión del Ministerio? Si decidiéramos rodar en Santander ¿Tendríamos subvención de Cantabria? ¿Si incorporáramos dos actores valencianos nos darían subvención en la Generalitat de Valencia? ¿Podrá pasarse a una hora punta la película sin problemas para la televisión? Con ello se adulteran elementos tan importantes como escoger la localización idónea, el cásting adecuado… etc.

Entonces, según tú, nadie se plantea una película “en serio”.

Tampoco hay que caer en la exageración. Se hacen buenas películas y también películas de éxito. Según, mi opinión, si una película triunfa ante el público o ante la crítica, o descubre un nuevo talento, está justificada su producción. Y afortunadamente cada año un veinte o treinta por ciento de nuestra producción se justifica con sus resultados. El resto desgraciadamente no. Y no hablo de las excepciones del gran talento de algunos directores como Almodóvar que son incombustibles y siempre triunfarán, como triunfaba Bergman y eso no quería decir que existiera un cine sueco.

Pero la decisión las has tomado muy rápidamente casi de un día para otro. Aclárame más el motivo.

Vuelvo a repetirte lo de la paciencia. Mis últimas producciones, en ficción “Báilame el agua” y en documentales “Monos como Becky” y “La Casita Blanca” me han dado bastantes satisfacciones, siempre teniendo en cuenta la relación coste-resultados. Pero mi paciencia la han sometido a prueba los compradores de televisión siempre dando cantidades modestas (cuando dan cantidades muy altas a otros grupos mediáticos) y en el caso de “La Casita Blanca”, más de un año en cartel y con presencia en varios festivales internacionales, TVE no la ha adquirido ni a precio bajo… y la distribución la hemos debido asumir directamente los productores, como ya me pasó con “Monos como Becky”.

Tenía un proyecto de ficción superior a mis posibilidades financieras y traté de que alguno de los Grupos me ayudara a producirlo y no fue posible pese a dejarles que decidieran y “mandaran” y lo más divertido es que según ellos el proyecto estaba muy bien o interesaría mucho al público. Según ellos era un proyecto demasiado pequeño para su Empresa… y como para mí era demasiado grande no se hizo.

Intenté otro documental en la línea de ‘La Casita Blanca” y ni el Ministerio ni la Generalitat ni TVE han querido ayudarme.

Presenté un proyecto de telemovie a TV3 y me han contestado al cabo de ocho meses, no es broma, diciéndome que no sin explicar los motivos. Parece ser que en principio se asustaron al ver una foto de béisbol (deporte que no interesa en España) cuando leyendo el guión se podía comprobar que sólo se dedicaban tres minutos al referido deporte.

Sé que uno de los proyectos o una telemovie la hubiera conseguido, pero vuelvo a repetir lo de la paciencia. No exagero cuando te puedo demostrar documentalmente que para conseguir la telemovie de “La Caverna” tardé dos años en firmar el contrato definitivo y el mismo tiempo invertí en conseguir la firma de “L’Orquestra de les estrelles”. En las dos telemovies devolví parte del dinero contratado a TV3, por haber ahorrado en el presupuesto, y creo que las dos han tenido buena audiencia. En vista de ello nada de nada. Me costaría un año, por lo menos, de llamadas, de cartas, de reuniones, de comidas… de disgustos y de humillaciones, el levantar un proyecto. Y en vista de ello “plego” como se dice en Catalunya y ahora, por extensión de la palabra, en media España.

Hablemos un poco de Profilmes ¿Qué recuerdas de aquella populosa época en que el cine se llamaba “cine de terror”? Aquellos programas dobles en los cines de barrio en que siempre se proyectaban dos películas y una era de Profilmes. ¡Qué películas! Películas que hacían padecer al espectador con sus imágenes llenas de terror.

Bueno. Yo llegué a Barcelona para dirigir la producción de Glauber Rocha “Cabezas Cortadas”, pero a continuación la empresa me propuso entrar en la sociedad y crear una “Hammer española”. Fue una idea de Ricardo Muñoz Suay que yo entendí y asumí rápidamente. Igual que la productora inglesa planteábamos producciones de serie B, a veces C, pero con la diferencia de que nuestros actores no sabían inglés y se aprendían los diálogos de memoria. Luego, gracias a que teníamos las labiales, doblábamos casi perfectamente con actores ingleses y conseguíamos colocar la película en todo el mundo, incluso en USA, aunque en éste país no iban las películas, lógicamente a cines de estreno. Todo parecía una locura pero salió bien y las producciones se amortizaban sobradamente con los ingresos del extranjero… Lo de España era la propina. En la última etapa de Profilmes, un poco cansados de tanta sangre, produjimos películas de prestigio con Losey, Camino, Manuel Gutiérrez Aragón y aunque parezca mentira los números no salían y los compradores de Cannes nos pedían que volviéramos al género de terror. En realidad también ésta nueva etapa nos dio grandes satisfacciones y primeros premios en Valladolid, San Sebastián… Con lo cual casi conseguimos una empresa equilibrada y los responsables estábamos tan satisfechos con ‘La maldición de la bestia”, de Paul Naschy como con “Las Rutas del Sur” de Losey. Posiblemente si no hubiera llegado Antonio Asensio y me hubiera fichado para el Grupo Zeta, Profilmes hubiera vuelto al terror. A partir de ese momento inicié otra etapa también llena de satisfacciones con “El Pico”, “La Quinta del porro”, “La Muchacha de las bragas de oro” y así hasta muchas… pero siempre recordaré la sangrienta época de Profilmes como la más divertida de mi vida profesional.

Recientemente has recibido un homenaje y un premio en Valencia y ahora prepara, parece ser, un homenaje la Filmoteca de Catalunya. ¿Qué siente un hombre de cine como tú al recibir estos homenajes?

Efectivamente parece ser, que se han puesto de acuerdo. Premi Sant Jordi, Premi Ciutat de Barcelona, Homenots, Premi Tirant… y ahora homenaje en la Filmoteca. Creo que tienen prisa por si acaso me muero sin avisar… , pero pienso vencerlos en su presunción y que dentro de muchos años siga o produciendo, cosa difícil por el momento, o poniendo a parir el sistema actual de la producción española para que por lo menos los nuevos independientes, que llegarán, encuentren las facilidades. Por ejemplo, los Tomás Cinamdevilla (con sus éxitos “Al otro lado de la cama” y “Días de Fútbol”) seguirán apareciendo y lucharán, y muchas veces ganarán, a los pesados Grupos.

¿Por qué te premian y homenajean?

Yo creo que lo que premian es el trabajo, si yo pudiera definirme de alguna manera, yo me definiría un trabajador del cine más que un artista, un creador, o estas cosas que a mí siempre me han dado un poco de vergüenza y que creo que es un poco de racismo cultural o intelectual, yo creo que soy un trabajador del cine y he intentado hacer lo mejor que he podido y he intentando crear pero crear con colaboración, es decir, yo creo que una película es una obra de un equipo; del director, del productor, los técnicos y si trabajas en el guión de la película tienes un ochenta por ciento de que la película te salga como tú esperabas y esto no quiere decir —si es buena o mala- porque a lo mejor uno se equivoca pero si a ti te sale la película que tú esperabas, estás contento, has triunfado. Ahora si te sale una película que no tiene nada que ver a la idea inicial pues ha fracasado. Fracasas. A veces en la segunda semana de rodaje sabes perfectamente que el director no se ha enterado de la película y entonces es un desastre porque no está dentro. Eso son errores, porque es muy fácil que en la preparación, hablar y hablar, todas las personas sean formidables pero cuando llega el momento de “torear” con las dificultades del rodaje se define la profesionalidad. Pérez Giner se autodefine como un trabajador que llegó al mundo del cine sin vocación, estudiaba en Madrid, desplazado de su Valencia natal y sus bolsillos eran de precaria estabilidad monetaria.

MIRANDO ATRÁS Y SIN IRA

Muchas gracias… ¡Adiós!

No llegué al cine por vocación. Todo comenzó con “El Beso de Judas”, de Rafael Gil, 1953. Tenía diecisiete años, estaba estudiando y necesitaba dinero. Poco a poco, me llegó la pasión por el cine. Ya en Cataluña, con “Cabezas cortadas” de Glauber Rocha, 1969, se inició mi larga historia de amor con el cine catalán. Miro atrás y contemplo mis cincuenta años de cine y, bandejant las películas de técnico y las coproducidas en pequeña parte, todavía me quedan muchas auténticamente paridas y criadas por mí, desde el proyecto hasta la pantalla.

Hay películas de las cuales estoy orgulloso, y de otras de las cuales no me gusta recordar el título, pero todas fueron producidas pensando en los resultados económicos y/o artísticos, ya que siempre he pensado que son las únicas dos justificables razones. Hoy día y respetando estimables y heroicas excepciones, los auténticos productores de cine son los que dan las subvenciones o dirigen las televisiones. Me encuentro muy bien, física y profesionalmente, pero no tengo la paciencia para soportar comisiones estatales formadas mayoritariamente por profesionales no cualificados, distribuidores que no quieren el cine, becarios de grupos mediáticos a los cuales les llegan los proyectos de los productores independientes y compradores de televisión que no pueden tomar decisiones sin el conforme del “cargo de confianza”. Con un poco de nostalgia y regusto amargo, he de deciros ¡Adiós!.

Amigos de la Filmoteca: coincidiendo con vosotros en una confianza “desesperada” en el futuro del cine catalán, ¡os doy las gracias por el homenaje! Gracias a todos los técnicos, actores y financieros que en cincuenta años me han ayudado a producir y que han confiado en mi. Gracias también a mi familia que ha padecido los daños colaterales de una profesión casi incompatible con una vida familiar. Y muchas gracias, por adelantado, a todos los que vendréis a la Filmo.


CAYUELA, Javier, Entrevista con J.A. Pérez Giner, “El Cinéfilo”, nº 20, 2004.

Print Friendly, PDF & Email