Canto a la Tercera República en el adiós a Jordi Dauder


Un artículo de Toni Polo para PÚBLICO, el 27/09/2001.

Una bandera republicana cayendo del cielo de la sala Fabià Puigserver del Teatre Lliure. Una pantalla por la que el propio Dauder se paseó durante más de una hora que duró el homenaje. Un atril por el que desfilaron y hablaron sus amigos y compañeros. Y un jazmín, la flor preferida del homenajeado. No hacía falta más florituras para un homenaje que se quería íntimo y emotivo, tal como fue.

De institucional, nada. Irene, su pareja, había pedido a los organizadores que el homenaje fuera personal, en el sentido de que los que iban a dar el último adiós a Jordi Dauder iban a ser sus seres queridos. No hizo falta que se llenara la sala para que se desbordara la emoción. Joan Maria Gual, director de la Associació d’Actors i Directors (AADPC) organizadora del acto junto con la academia del cine catalán, ejerció como maestro de una ceremonia en la que representaron al pueblo sus amigos Carme Sansa, Enric Majó, Pere Portabella, Lluís Llach i Sílvia Bel y, para cerrar los parlamentos, la actriz Vicky Peña leyó un texto que el propio Dauder dedicó “a Irene, su compañera de corazón, de alma y de vida, el 7 de agosto del 2011”. Fue uno de los muchos momentos álgidos de la noche. Siguieron fragmentos de películas en las que Dauder plasmaba toda su personalidad, su pasión y su compromiso. Lo vimos en la recientísima y premiada Catalunya über alles, de Ramón Térmens. O en otras películas con breves pero significativas frases de sus personajes: “Hay un lugar para los inmigrantes, pero pequeñito…”.

Sobre todo, lo vimos reiterar, entre aplausos de la sala, sus noes a la guerra y despidiéndose con un “hasta la Tercera República”. El himno de Riego cerró el acto.

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